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...y en México
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En tranvía por calles y cantinas del Centro Histórico
Una plaza muy republicana y divertida
Una ciudad para los dioses
Juguetes con alma de artesano
Batallas en el ring
Las Estacas

Virgencita mía...

Texto/Text: Juan Carlos Angulo
Fotografía/Photography: Danny Hernández, a&s photo/graphics y AXON



La popularidad iconográfica de la Guadalupana se manifiesta de muchas formas. Tiene que ver con los paradigmas que la sociedad desarrolla y replica como símbolos de identificación.

Sea en cuadernos escolares, en algún andén del metro, en pantuflas, camisetas o hasta “stencileada” en una patineta, la imagen de la Virgen de Guadalupe se difunde, imprime y vende como pan caliente dentro de la cultura popular mexicana.

Ni el ahora santo Juan Diego, ni el mismísimo “Padre de la patria” Miguel Hidalgo, hubieran imaginado que 479 años después de la supuesta aparición de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, la imagen de la “Santa Patrona de México” acabaría aplicada en infinidad de formas, colores y presentaciones o representada a través del arte gráfico urbano. ¡En el cerro una hermosa mañana…la Guadalupana, la Guadalupana…!
 

Virgin’s art

De los tatuajes al graffiti pasando por el mundo de la escultura y las galerías de arte avantgarde, nuestra Virgen Morena es un icono de inspiración para distintos tipos de manifestación artística en la Ciudad de México. La diseñadora gráfica Sofía Sambrano expresa: “La religión en México es fundamental nos guste o no y la Virgen une el tema religioso con el de la maternidad, así que se convierte en una imagen fácilmente digerible para toda la población y por ende, inspiradora para el arte”. De ahí que la imagen de madre amorosa, rodeada de una luz destellante que se yergue de pie sobre una luna creciente, hoy se dibuja con lacas y aerosoles.

“Cada pintada de la Guadalupana no es un graffiti, sino un altar. Si te das cuenta, todos respetan esas pintadas; si rayan ese muro, es alrededor de la imagen de la Virgencita, pero nunca sobre ella.”, asegura el graffitero capitalino Ditto13.
En otras manifestaciones del arte urbano, la figura de la Guadalupana se ha convertido en un tatuaje popular. “La Virgen es una imagen chida. Simplemente es bello el verla y dibujarla. Su radiante luz; la atmósfera azulada y el pequeño ángel hacen que se presente muy linda. Esta ternura que expresa es mucho más profunda que el de otras imágenes mexicanas, comenta el tatuador Felipe Neri.


¿Se apareció en China?

Para Rosalía Ramírez Rodríguez, Coordinadora de Antropología Social de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la imagen de la Guadalupana constituye un elemento que también tiene un valor económico, debido a que el símbolo religioso se ha transformado en una gran a

ctividad comercial. “La mercadotecnia ha hecho a la Virgen de Guadalupe un artículo de consumo; la virgen “buena onda"; una virgen en forma de muñequita —dirigida al público infantil y juvenil— queda plasmada en pulseras, bolsas o playeras, algo que genera grandes ganancias a productores y comerciantes el 12 de diciembre”, comenta la antropóloga.

Cabe decir que también la “Madre de México” se expende en nuestro país no obstante ser un “Made in China”, producido en diversos colores, presentaciones y diseños. ¿Made in China? Efectivamente, desde el 27 de junio de 2002, Wu You Linc, un empresario de origen chino es el propietario de la marca “Virgen de Guadalupe”, ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

“El nombre y la imagen de la Virgen de Guadalupe puede utilizarse para explotarse en productos y servicios de la clase 28 (correspondiente a juegos, juguetes, artículos de gimnasia y de deportes, así como decoraciones para árboles de Navidad", asegura el abogado Adán Ravelero, encargado en el 2002 de esta licitación. Ni qué decir, todo fue legal: Wu You Linc cubrió los derechos por 2,400 pesos para comercializarla y tiene la imagen registrada durante 10 años (a partir de la licitación), con opción para renovarla.

Ayúdame virgencita

Desde hace 10 años la diseñadora mexicana Amparo Serrano inició una marca, Distroller, que va desde productos de joyería, relojes, cinturones, bolsas, llaveros y porta celulares, hasta tazas, manteles, papelería, dulces y cuanta chuchería sea imaginable. Uno de los iconos centrales de todos estos productos es la Morena del Tepeyac, presentada con leyendas de peticiones como: “Virgencita plis… haz que quepa en mis jeans”; “Cuídame de los nacos” o “Líbrame del tráfico”, entre otros.




Esta marca tiene sus productos en tiendas de prestigio de México y Latinoamérica, así como en sucursales. Hoy sus diseños han causado sensación en Estados Unidos, España y hasta en la India. Para Ian Corona, antropólogo social, esta preferencia por la Guadalapuna tiene que ver con los paradigmas que la misma sociedad desarrolla y replica como símbolos de identificación.

 “La Virgen de Guadalupe o Santo el Enmascarado de Plata, entre otros, son símbolos que pueden ser adoptados por distintos sectores de la población. Con esto me refiero a que en todos los niveles socioeconómicos existen seguidores de estos iconos. Rebasan modos de vida y gustos, al grado que podemos encontrar la misma imagen en un jardín de El Pedregal que en la sala de una casa del Valle de Chalco. Ya sea en tarjetas telefónicas, velas, cerámica, textiles, laminados, objetos de oro e incluso, bolsas para el mandado, botas vaqueras, la Guadalupana está presente en cualquier tienda, mercado o puesto de la Ciudad de México.

¿Moda, capricho de la globalización o tendencia cosmopolita? Para conocer la imagen de la Guadalupana, en sus diversas presentaciones, tendrás que recorrer esta urbe kitsch e irreductible, que lleva por nombre Ciudad de México.

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