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La region del mes:

 

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Aimé Césaire
La cocina de Martinica
Turismo verde y durable en Martinica

Introducción

 

 

 


Martinica forma parte del grupo de las Antillas Menores y dentro de éste, pertenece al archipiélago de las Islas de Barlovento.

Bañada al este por el Océano Atlántico y al oeste por el Mar Caribe, está situada a unos 7.000 km de Francia y sus vecinas más cercanas son Dominica a 25 km y Guadalupe a 120 km al norte, y Santa Lucía a 37 km al sur.

Departamento de ultramar desde marzo de 1946, la Martinica es hoy a la vez una región y un departamento francés, y pertenece por lo tanto a la Unión Europea.

La isla tiene una superficie de 1.082 km² y 350 km de costas, y se sitúa al borde de las placas del Caribe y sudamericana.

Su relieve está lleno de contrastes: al norte, montañoso y volcánico, se extiende el bosque tropical con una vegetación exuberante que incluye unas 396 especies de árboles, de las cuales 20% son endémicas. El centro está dominado por el volcán Montagne Pelée y el Piton Le Carbet, un macizo atravesado por arroyos y barrancas, declarado Parque natural regional. El sur, poco accidentado y soleado, está cubierto por bosques secos y sabanas.

Las costas rocosas, los litorales arenosos y los manglares completan este mosaico de paisajes, sin olvidar los 48 islotes.

Llamada Madinina o “Isla de las flores” por sus primeros pobladores, su biodiversidad es enorme, con 1700 especies florales, entre flamboyanes, achiras, begonias, heliconias, hibiscos, alcatraces, rosas de porcelana..., 74 especies de orquídeas y 200 variedades de helechos que pueden admirarse en el Jardin Botanique de Balata, el Parc des Floralies, la Plantation McIntosh o el Jardin de la Pelée, donde belleza y armonía se mezclan con olores exquisitos.





Martinica goza de un clima tropical marítimo caracterizado por dos estaciones. El relieve de la  isla divide el clima en dos zonas separadas por la línea Lamentin-Trinité. Así, la zona sur, menos abrupta, es relativamente seca y soleada, y la zona norte, montañosa, es húmeda y lluviosa. Durante todo el año, las temperaturas de 25ºC en promedio son suavizadas por un régimen constante de vientos alisios. Pero Martinica está situada en la trayectoria de las depresiones tropicales y se ve afectada por los huracanes que se generan en el Atlántico.

 La diversidad de su medio natural atrae la presencia de unas 190 especies de aves, 133 de las cuales son migratorias. Tres áreas son especialmente abundantes en aves: la Montagne Pelée (1.397 m), la punta Sainte-Anne, y la península de la Caravelle. Varias zonas han sido protegidas y reglamentadas: un Parque natural regional que representa 57% del territorio (63521 ha), dos Reservas naturales (393 ha), 23 sitios del Conservatorio del litoral (1,917 ha), 50 Zonas Naturales de Interés Ecológico, Faunístico y Florístico terrestres y 4 marinas, y se han votado 17 Decretos de protección de hábitats (250 ha).

 

Carte postale des oiseaux de Martinique

 La fauna marina está compuesta de especies endémicas características del mar Caribe, que no existen en ningún otro mar del mundo. Entre los arrecifes coralinos, se mueven una gran variedad de esponjas, corales y peces tropicales, a la que se suman moluscos, diversas especies de gambas, peces comestibles y plantas marinas. La SEPANMAR tiene como objetivo preservar la extensa y rica diversidad de la Martinica.




La isla cuenta con tres zonas costeras principales: Le Diamant y Trois-Ilets al oeste, y Sainte-Anne al este, bañadas por las aguas color turquesa del Caribe.
Desde Trois-Ilets a las Anses d’Arlet, pasando por el peñasco del Diamant a l' Anse des Salines en Sainte-Anne, las playas son de una belleza y una diversidad que va de la arena de un blanco luminoso a la arena negra de las playas volcánicas, y de las playas tranquilas de sur del Caribe a las playas tumultuosas de la costa atlántica.
Para conocer las playas, visite el sitio
www.zananas-martinique.com/guide-plages-martinique/toutes-les-plages.php

Martinica posee un sinfín de lugares hermosos:
Pointe-du-Bout, principal centro vacacional de la isla; Grande Anse d'Arlet y su extensa playa rodeada de bares y restaurantes; Anses d’Arlet, pueblo de pescadores, célebre por sus antiguas casas criollas y su iglesia frente al mar;  Ajoupa-Bouillon donde se ubican las Gargantas del río Falaise; las playas de Sainte-Luce y de Rivière-Pilote; Grand-Rivière, Baie des Anglais; Morne-Rouge a las faldas del volcán Pelée; Carbet, un pueblo arcaico de pescadores, hogar durante un tiempo del pintor Paul Gauguin; Le François, con sus plantíos de caña de azúcar y de bananos; la aldea de Saint-Joseph; Marigot con sus jardines criollos y sus residencias coloniales; Sainte-Marie... y un conjunto arquitectónico muy colorido como Fort-de- France, Saint-Pierre o el puerto de Sainte-Anne.

 

 Pitons du Carbet visto desde Fort-de-France
 

Fort-de-France, su capital administrativa, es una urbe moderna con numerosos atractivos como la catedral de Saint-Louis erigida en 1895, la Biblioteca Schoelcher con su hermosa cúpula preciosa construida para la Exposición Universal de París de 1889 para ser desmantelada después y transportada hasta Martinica, el Museo de Arqueología precolombina o el Mercado, agrupados alrededor del Jardín de la Sabana. El Fort St Louis domina la bahía de Fort de France con sus muros de protección. 

 Le Marin. Oculto al fondo de una bahía cerrada, es uno de los puertos más bellos de las Antillas, y posee la marina más moderna de la isla. Uno de los monumentos históricos a visitar es la iglesia.

 Sainte-Anne, localidad ubicada al extremo sur de la isla, es conocida por sus playas, entre ellas, la playa de Salines de arena blanca, aguas de color turquesa y su avenida de cocoteros.



Anse les Salines
 
Le Robert. Este pueblo de pescadores está ubicado al fondo de una bahía con múltiples islotes rodeados de arrecifes coralinos. Se llevan a cabo numerosos investigaciones de piscicultura y se organizan excursiones náuticas a través de los numerosos islotes diseminados en el mar.

Le Diamant está situado frente a la roca volcánica del mismo nombre, de 175 m de altura, que se alza en el mar a 4 km de la costa. Presenta un interés arqueológico por sus vestigios precolombinos. Para visitar, el Memorial de l'Anse Cafard, la Iglesia y la casa del presidiario y playas como la Plage du Diamant, l'Anse Cafard, La Chery o la Plage O' Mulane .
 

  Saint-Pierre antes de la erupción

Saint-Pierre, ciudad colonial y capital de la isla hasta su destrucción en 1902 por la erupción de la “Montagne Pelée”, alberga el Museo Vulcanológico y el Centro de Descubrimiento de las Ciencias de la Tierra. En las cercanías de la ciudad, la playa de Anse Turin, donde se encuentra el Museo Paul Gauguin.

Trois-Ilets debe su nombre a los tres islotes rocosos que emergen en la costa.

 





El Museo de la Pagerie recrea la historia de María Josefina Rosa Tascher de La Pagerie, que más tarde se convertiría en la emperatriz Josefina, esposa de Napoleón.
Para visitar, el jardín botánico, las ruinas de la azucarera, la casa natal, el molino y los escenarios en los que transcurrió la infancia de Josefina.

 

Martinica atrae al turismo por su tranquilidad y entorno natural, por sus deportes náuticos y de aventura o simplemente para descansar en sus hermosas playas o relajarse en sus manantiales de aguas termales. 

Los principales sectores económicos de Martinica son el turismo, la agricultura y la industria agroalimentaria. Produce plátano, piña, cítricos, frutas tropicales, y la caña de azúcar con que se produce el ron. Exporta a Francia, Guadalupe, Guayana Francesa y al resto de la Unión Europea.

 Actividades Culturales

La Martinica vive durante todo el año al ritmo de sus celebraciones y sus tradiciones. Las fiestas más populares son las fiestas patronales impregnadas de folclor y tradición.

Una intensa programación cultural se concentra en un Centro cultural departamental y el Centre Martiniquais d'Actions Culturelles (CMAC), con conciertos de jazz, música tradicional y clásica, danza, teatro, exposiciones...

 Música

Los habitantes de la Martinica tienen una cultura propia, anclada fuertemente en las tradiciones criollas de las Antillas. 
El Bèlè, cuyos orígenes provienen de los tiempos de la esclavitud en la que los esclavos tenían prohibido hablar su idioma, tocar su música o practicar su religión, por lo que desarrollaron un nuevo medio de comunicación: el bèlè.

El biguine, danza afro-francesa con ritmo de bolero, surgida en 1930, o                     el zouk, inspirado en el biguine y en otras danzas folclóricas franco-caribeñas. 
 
Otra de las tradiciones son las "steel-bands", orquestas tradicionales que fusionan ritmo y armonía entre las músicas antiguas y modernas. 





La cultura de Martinica ha sabido conservar prácticas del pasado: 

las carreras de Yolas, embarcación de origen vikingo. Las carreras de yolas tienen lugar regularmente en Le Marin, François y Le Robert.



La cestería y la alfarería, herencia de los indios Caribes, son parte de la artesanía local. El municipio de Sainte Marie, en Morne des Esses, es la cuna de la cestería. Los artesanos utilizan también el coral, el bambú y las telas madrás.

 Población

La población de Martinica es mestiza: 80% de negros y mestizos (negros, mulatos, chabins -mestizos de negro y blanco-), 15% de afroindios y 5% de descendientes de los antiguos colonos (békés o blancos criollos).  La mayoría habla el criollo y el francés. La lengua materna de la mayor parte de los martinicos es el criollo. Los mulatos hablan una mezcla de francés con criollo martiniqués.

Con el tiempo, surgió una literatura oral reflejada en cuentos, cantos y proverbios. El criollo cuenta con una poesía muy rica, que hablan y entienden todos los antillanos a pesar de algunas dicotomías existentes entre las islas.

El modelo de educación fue traído de Francia, e hizo del francés la lengua oficial para la enseñanza primaria y secundaria, desatando un sinnúmero de problemas pedagógicos. Con la ley del 2 de agosto de 1984, a favor de los departamentos de ultramar, se favoreció la enseñanza del criollo martiniqués como primera lengua y del francés como segunda lengua.
 
Gastronomía

La cocina de Martinica es una auténtica fusión, herencia de la mezcla de cultura indígena, francesa, africana e india con influencia asiática. Dos tipos de cocina predominan: la cocina francesa y la cocina criolla, y está compuesta por platillos a base de verduras del país (ñame, fruta del pan, guineos amarillos, ensalada de gombos, gratinado de chayotes ...), carnes (colombos, ragús, cabrito o pollo al curry...), pescados (pescado, atún, dorada, bacalao...) o mariscos (langostas, gambas...), y de postres como los blancs-mangers, un dulce gelatinoso a base de coco.

El ron local, fabricado desde finales del siglo XVII, es conocido por su autenticidad, y desde 1996 es el único en el mundo que ha obtenido la distinción DOC (Denominación de Origen Controlada).



 
Las destilerías desperdigadas por todo el territorio permiten la visita a sus instalaciones y la degustación de sus productos. La destilería St. James en Sainte-Marie, dirige el Museo del Ron.
La destilería Rhum Clement Domaine Acajou, monumento histórico desde 1995, abrió recientemente un museo contemporáneo, el Fonds Saint-Jacques, finca azucarera del siglo XVII, con su Musée du Père Labat. Por último, la Maison de la Canne, es un museo moderno a las afueras de Trois-Ilets, dedicado al azúcar y al ron.

Pero a pesar de la belleza de los lugares, no hay que olvidar el pasado tormentoso de la Martinica resultado del colonialismo, la guerra y los desastres naturales. La Vivienda Céron, la plantación Leyritz o el castillo Dubuc son todos vestigios de la época de la esclavitud y la dominación de las personas que trabajaban en las plantaciones. 

 

 Mémorial de l’esclavage de l’Anse Caffard au Diamant (Cap 110)

 Escritores y personalidades literarias

Aimé Césaire, poeta, ensayista y creador del concepto de Negritud.
Este movimiento literario y filosófico surgió en los años treinta principalmente a través de sus obras y buscaba fomentar los valores sociales y culturales de los negros y reestablecer vínculos con las tradiciones africanas que habían sido suprimidas con el colonialismo francés.

René Ménil
Xavier Orville
Joseph Zobel
René Maran : Prix Goncourt en 1921.
Edouard Glissant : Prix Renaudot en 1958.
Raphaël Confiant
Patrick Chamoiseau : Prix Goncourt en 1992.
Frantz Fanon, Tony Delsham, Suzanne Dracius, Jean Bernabé, Suzanne Césaire,
Camille Darsières, Guy Cabort-Masson, Juliette Smeralda .

Corrientes literarias en la Martinica: la Antillanidad; el Criollismo.

Artistas

Pintores : Henri Guédon, Hector Charpentier, Alexandre Bertrand, Victor Anicet,
Joseph René-Corail

Cantantes, músicos o grupos musicales:
Eugène Mona
Grupo Kassav.
Viktor Lazlo, Philippe Lavil, Malavoi, Kali, Edith Lefel, Mino Cinelu, Mario Canonge,
Michel Alibo, Perle Lama, Lord Kossity, Miss Dominique, Cyril Cinelu, Clémence Bringtown.

Publicado por
Marina Corral

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